I Centenario de la Adoración Nocturna en Alba de Tormes

Vigilia I Centenario de Alba de Tormes y de Espigas 


      El día 1 de julio de 2017 celebramos la Vigilia Solemne del I Centenario de la Adoración Nocturna en Alba de Tormes con una visita al Museo Carmelitano de las MM. Carmelitas Descalzas de la Villa para todos los adoradores que lo desearon y acompañados por el P. Manuel Diego OCD., con sus magníficas y doctas explicaciones de cada una de los capítulos del museo, pues este fue el sentir de los visitantes. 
     Una vez acabada esta visita, a los adoradores que quisieran y a los que se fueron acercando, se les invitó a entrar en la iglesia para recorrer algunas de las joyas que como museo se pueden contemplar o admirar, como el Apostolado románico fechado entre los siglos XII y XIII, o la espléndida tabla de gran calidad artística de Jesús flagelado, atribuido a Juan de Juanes y calificada como entre lo mejor de la pintura española del s. XVI, etc.  
    Posteriormente, comenzamos la recepción de adoradores y banderas en la iglesia de san Juan, algunos minutos antes de lo anunciado, inscribiéndose diecinueve banderas, aunque veintiuna sección, con un total de 162 adoradores. 
    A la hora prevista Mons. Raúl Berzosa, Obispo de Ciudad Rodrigo, nos anunciaba el inicio de la procesión de Banderas precedida por la cruz procesional y comenzando el rezo del Santo Rosario en la salida a la plaza Mayor de la Villa y algunas de sus calles hasta llegar a la iglesia parroquial de san Pedro Apóstol, donde finalizó. 
      Inmediatamente la cruz procesional anunciaba desde la sacristía hasta el presbiterio la procesión presbiteral de los Directores Espirituales de Ciudad Rodrigo, Peñaranda de Bracamonte y Alba de Tormes, el P. Prior de los Carmelitas Descalzos, varios sacerdotes de la zona, el Secretario del Obispo de Salamanca y Mons. Raúl Berzosa Martínez, Obispo de Ciudad Rodrigo, dando así comienzo al rezo de Vísperas, Santa Misa, Exposición del Santísimo Sacramento, incensación y canto del “Pange Lingua” (acompañados magníficamente por el Coro Parroquial), Presentación de adoradores, etc., incluyendo un buen momento de Adoración y Oración ante el Santísimo Sacramento. 
     Una vez acabado el rezo se inicia la Procesión con el Santísimo Sacramento hasta un lugar adecuado para que el Sr. Obispo impartiera la bendición de Campos, para a continuación proseguir con la procesión hasta la iglesia de san Juan, donde el Sr. Obispo nos bendijo con el Santísimo Sacramento haciendo la Reserva de Su Divina Majestad. 
     Acabamos la vigilia con el rezo de Completas y la despedida del Sr. Obispo, que saludó después a cada uno de los asistentes personalmente a la puerta del templo. 
Por último, fuimos a la huerta-jardín de los PP. Carmelitas a participar de un refrigerio de fraternal despedida, con productos de la tierra y de la zona, que fueron muy apreciado, lo que puso fin a una noche muy emotiva, agradeciendo desde lo más profundo de nuestro sentir la presencia de cuantos nos acompañaron. 
      En el Triduo de acción de gracias celebrado los días 28, 29 y 30 de junio, con Exposición, Rosario, Vísperas, Reserva y Eucaristía, nos gustaría destacar algunas frases de los sacerdotes invitados a presidir las celebraciones.
  - D. Ángel Alindado Hernández, SCJ., de su homilía destacamos “.. queridos adoradores no dejéis nunca de adorar al Señor…“ 
  - D. Florentino Gutiérrez Sánchez, Vicario General de la diócesis de Salamanca, “…la adoración nocturna es una escuela de oración…” y también, “cuando cada mes os acercáis al Sacramento de la Reconciliación, no solo os reconciliáis vosotros, sino que con vosotros se reconcilia la comunidad y no solo la comunidad, sino la creación entera..” 
  - D. Manuel Diego Sánchez, OCD., “santa Teresa de Jesús, decía que después de comulgar teníamos a Jesús a nuestro lado y, por tanto, el momento de más intimidad que podemos tener…, … y tenemos que pensar 
      1. Las cosas de Jesús,
      2. Las cosas de su Iglesia y 
   3. La unidad de todos los creyentes que tanto preocupaba a Teresa como hija de la Iglesia.”






























San José




Originalidad de santa Teresa: el "manifiesto" josefino

 Teófanes Egido


A pesar de todos los posibles influjos, no debe olvidarse que san José, presente en algún libro, valorado ya por los humanistas, es decir, por las elites, no gozaba de ninguna popularidad. No había parroquias(salvo la excepción de la que en Granada le dedicara fray Hernando de Talavera), iglesias, ermitas ni retablos en su honor, mucho menos monasterios bajo su advocación. Por ello, el que doña Teresa lo mirara con tanto cariño, con tantísima confianza, tiene que explicarse en definitiva por su genialidad, por su inteligencia del evangelio, por su cristocentrismo, por el calor de su oración.

Tenemos la suerte, además, de que es ella quien nos revela todo el proceso de su entusiasmo josefino. Lo hace en el capítulo sexto de su "Vida", cuando narra el curso de su enfermedad joven, agravada por los remedios que la proporcionaban, y que la había conducido a la parálisis total y dolorosa. Su desconfianza, más que justificada, en los médicos y en la medicina, la condujo a lo que era general en aquella religiosidad, a recurrir a los santos terapeutas de la piedad popular, tan pragmática y que conocía muy bien las especialidades del cuadro médico celestial: "Pues como me vi tan tullida y en tan poca edad y cuál me habían parado los médicos de la tierra, determiné acudir a los del cielo para que me sanasen". La originalidad de doña Teresa consistió en acudir al médico (y no sólo médico) más cualificado, no muy invocado y casi desconocido: "Y tomé por abogado y señor al glorioso san José, y encomendéme mucho a él". Del resultado dice: "pues él hizo, como quien es, en hacer de manera que pudiese levantarme y andar y no estar tullida; y yo, como quien soy, en usar mal de esta merced".

La Madre Teresa aprovecha esta oportunidad en el relato de su vida para entonar el panegírico más ardiente de san José, un auténtico manifiesto de la necesidad de serle devotos puesto que su protección no tiene límites, "que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas". En las corporales, por supuesto, pero también, y más si cupiera, en las espirituales con su propuesta de san José como maestro de oración, como modelo de servicio y –en expresión de Tomás Álvarez, excelente conocedor de santa Teresa- de contemplación atónita de Jesús y de María: "En especial personas de oración siempre le habían de ser aficionadas; que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles, en el tiempo que tanto pasó con el niño Jesús, que no le den gracias a san José por lo bien que les ayudó en ellos. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro y no errará en el camino".

La raíz de tales encomios, en efecto, brotaba de su profundo cristocentrismo, de las relaciones "paterno-filiales" entre José y Jesús prolongadas hasta el cielo: "que quiere el Señor darnos a entender que, así como le fue sujeto en la tierra, que como tenía nombre de padre, siendo ayo, le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide. Esto han visto otras algunas personas, a quien yo decía se encomendasen a él, también por experiencia; y aun hay muchas que le son devotas de nuevo, experimentando esta verdad".

Como puede observarse, evoca, en estas cálidas arengas josefinas, la propia experiencia: "No me acuerdo, hasta ahora, haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo". Esta experiencia es el mejor argumento, que esgrime una y otra vez: "Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios". "Sólo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere; y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso patriarca y tenerle devoción".

Revista "LA BASÍLICA TERESIANA"





UNA   REVISTA  IMPORTANTE  E  IMPRESCINDIBLE PARA  ALBA  DE  TORMES
La Basílica Teresiana. Salamanca
                                                                              Manuel Diego Sánchez, carmelita
Entre la abundante bibliografía periódica sobre la villa teresiana de Alba de Tormes, sin duda alguna, la revista titulada La Basílica Teresiana, es la más larga y duradera, también la más abundante en temas, porque abarca los años 1897-1923. Hoy por hoy es una suerte el contar con una colección completa (y no es fácil) y así poder repasar, año tras año, sus páginas. La consulta sistemática y paciente de la misma siempre te proporciona alguna sorpresa grata.
Aunque fue fundada por el obispo salmantino P. Cámara con la intención precisa de apoyar y dar a conocer en España y Europa el proyecto naciente de la construcción de la basílica teresiana en Alba de Tormes, como así quiere indicarlo su título de cabecera, sin embargo la realidad fue que salió una revista de más altura, y ésta no estrictamente religiosa, donde cabían artículos de fondo de carácter histórico general o teresiano, pero también páginas de creación literaria en prosa o en verso. Pero además, lo que –a tanta distancia de tiempo- hoy tiene un gran valor histórico, es la crónica detallada y puntual de la marcha de las obras de la basílica; y no sólo eso, también el registro habitual que se hace al final de cada número de las peregrinaciones al sepulcro teresiano, visitantes ilustres de la villa, y hasta la reproducción de pensamientos y firmas del Libro de visitas situado en la sacristía de la iglesia de las Madres Carmelitas.
Sin embargo, para el lector albense, la sorpresa no termina ahí. Resulta que dentro de sus números, ya desde el comienzo, nos hallamos con un repertorio fotográfico (en blanco y negro, naturalmente) tan abundante y valioso que seguramente constituye el 1º repertorio fotográfico antiguo más completo que tenemos de Alba; y eso no sólo de eventos o personas religiosas, sino también de otros muchos ámbitos, incluso el paisajístico. Al día de hoy impresionan, por ejemplo, que en su primer año de existencia nos ofrezca las fotos de la inauguración de obras, bendición y colocación de la primera piedra; o también las relativas a la demolición de las casas del barrio de pescadores (compradas por el obispo) con el fin de hacer el desmonte y allanar el terreno para la superficie de la basílica.
Además de los motivos aducidos, hay colaboradores habituales de Alba que envían crónicas de las fiestas teresianas de octubre, como también de otros motivos y acontecimientos de la villa ducal. Durante varios años, por ejemplo, fue colaborador habitual de sus páginas nuestro escritor José Sánchez Rojas, enviando artículos sucesivos de carácter costumbrista, hoy de mucho valor, para rehacer las fiestas y tradiciones locales. Son unos artículos de estricto tema albense muy sabrosos, y que ya deberían estar recogidos y aunados en algún libro, aunque –como era habitual en Rojas- los haya vuelto a aprovechar y proponer en otras revistas y publicaciones.
A los amantes de la historia de Alba les animo a hacer ese recorrido sistemático y paciente por toda la colección de la revista, y seguro que no será un trabajo perdido, sino que terminarán llenos de cultura y de conocimientos sobre el pasado de la villa.







Periódicamente se irán publicando en este medio, y en la  web: http://adelgadocosme.es, los distintos tomos existentes de esta impresionante revista y que es parte de nuestra historia.

NOTA. Las revistas con asterisco no están completas. En cuanto pueda acceder a los tomos correspondientes, que están en etapa de encuadernación, las iré completando. Con dos asteriscos falta alguna foto y con tres asterisco tiene algún error de paginación.



Año I    1897                        Índice        fotos
Número   3
Año II    1898
 
Índice
  Revista núm.  7 Revista núm.  11
Año III     1899
 
Índice
  Revista núm.  19 Revista núm.  23
Año IV    1900
 
Índice
  Revista núm.  31 Revista núm.  35
Año V     1901
 
Índice
  Revista núm.  43 Revista núm.  47
Año VI     1902
 
Índice
  Revista núm.  55 Revista núm.  59
Año VII     1903
 
Índice
  Revista núm.  67 Revista núm.  71
Año VIII   1904
 
Índice
  Revista núm.  79 Revista núm.  83
Año IX    1905
 
Índice
  Revista núm.  91 Revista núm.  95
 2ª Época   Año I  1906
 
Índice
  Revista núm.   4 Revista núm.   8 *
 2ª Época   Año II  1907
 
Índice
  Revista núm.   16 Revista núm.   20
 2ª Época  Año III  1908
 
Índice
  Revista núm.   28 Revista núm.   32
 2ª Época  Año IV  1909
 
Índice
  Revista núm.   40 Revista núm.   44
 2ª Época  Año V  1910
 
Índice
  Revista núm.   52 Revista núm.   56
 2ª Época  Año VI  1911
 
Índice
  Revista núm.   64 Revista núm.   68
 2ª Época Año VII  1912
 
Índice
  Revista núm.   76 Revista núm.   80
El 15/09/1912 no se publicó la revista, sin embargo, la publicada el 15/10/1912 fue más amplia.
 2ª Época Año VIII  1913
 
Índice
  Revista núm.   87 Revista núm.   91
 
 2ª Época Año IX  1914
 
Índice
  
 3ª Época Año I  1914
 
Índice
  
 3ª Época   Año II  1915
 
Índice
  Revista núm.   11 * Revista núm.   15
 3ª Época  Año III  1916
 
Índice
  Revista núm.   20 *
  Revista núm.   22
Revista núm.   25 *
Revista núm.   26
 3ª Época  Año IV  1917
 
Índice
  Revista núm.   34
Revista núm.   38
 3ª Época  Año V  1918
 
Índice
  Revista núm.   46 Revista núm.   50
 3ª Época  Año VI  1919
 
Índice
  Revista núm.   58 Revista núm.   62
 3ª Época  Año VII  1920
 
Índice
  Revista núm.   70
Revista núm.   74
  
 3ª Época  Año VIII  1921
 
Índice
  Revista núm.   81
  Revista núm.   82
Revista núm.   86
 3ª Época  Año IX  1922
 
Índice
  
  Revista núm.   94
Revista núm.   98
 3ª Época  Año X  1923
 
Índice